sábado, 15 de diciembre de 2007

Con ganas de querer.







Se levantó tempranito, antes de que den la seis,

empilchóse de primera, se peinó a la gomina,

salió por Ayacucho camino a la oficina,

silbando una tango apenas con ganas de querer.

Envuelto en su prosapia, se subió al colectivo,

su destino, el de siempre, la estación de Liniers.

El bondi está repleto, pensó muy resignado,

¡¡¡Pucha que se me arruga la camisita nueva

y el saco color Beige!!!!

Después de propiciarle una buena embestida

un ángel susurraba, ¡en la esquina chofer!

El tanguero miraba lo que o podía creer!

¡Mamita que bonita! ¡los ojos color cielo!

¡La boca dibujada! ¡Perfume de mujer!

Apareció Cupido, y con blanco certero

hizo que se miraran hasta más no poder.

El susurró en su oído,

Te espero en el Molino confitería-bar,

La mina que venía de un amor maltratado,

le dijo sin reparo, ¡Nunca voy a llegar!

Pero el destino escrito con tinta indeleble

y gracias a una frenada en una intersección,

hizo que la muñeca, más linda que una rosa,

cayera en los brazos del tipo en cuestión,

Lo miró largamente y antes de descender,

le dijo emocionada ¿a las ocho... está bien?

¿Cómo siguió esta historia? vaya Dios a saber!

Pero me voy tangueando, peinado a la gomina,

buscando en una esquina, ¡este que!

¡Perfume de mujer!